Investigación en redes sociales de Internet: un desafío metodológico pendiente

Leyendo este post de Techcrunch, se me ocurren varias cosas relacionadas con la investigación en redes sociales en Internet. Antes, una traducción extremadamente libre de dicho artículo:
Una investigación nos presenta resultados contrarios a lo que cualquier usuario versado en redes sociales (en Internet) podría esperar. Investigadores de Harvard monitorearon la actividad de cientos de estudiantes universitarios en Facebook durante cuatro años, llegando al inesperado resultado que indica que los intereses de los estudiantes no tienen una considerable influencia observable sobre los intereses de sus contactos; así como los intereses de los contactos no influyen en los intereses de los estudiantes observados. Como aclaración, el estudio no indica que la influencia sea inexistente, sino que la propagación y viralidad de los gustos e intereses es más sutil y compleja que muchos investigadores y encargados de marketing (para no hablar de los community managers) piensa.
Eso sí, el estudio citado tiene varias fallas a nivel técnico; de esas fallas que aquellos doctos en el análisis de grafos y redes sociales pueden detectar. Lograr obtener datos útiles a partir de redes sociales en Internet es un ejercicio en extremo complejo, por lo que uno no puede evitar preguntarse si las conclusiones a las que llegan los investigadores no serán aquello que los investigadores precisamente intentan evitar: “una consecuencia espuria de procesos sociales alternativos”.
De hecho, la principal fuente de datos del estudio no parece ser muy robusta. Intentar monitorear los gustos e intereses de estudiantes universitarios puede ser algo bastante complejo por sí mismo; por lo que hacerlo mediante lo que se publica en Facebook resulta poco factible, lo que hace que los resultados sean un poco menos confiables. Esto se debe a que no solo el uso de esta red social en Internet varía considerablemente de persona a persona, sino que Facebook ha cambiado bastante en los últimos años. Listar a “Wilco” como uno de mis favoritos (y que aparezca en mi perfil bajo “gustos musicales”), es muy distinto a poner like en la página oficial del grupo, en la página de Facebook, o postear sus últimos videos. Así, medir los gustos y preferencias de una persona sólo mediante lo que aparece en su perfil parece poco adecuado. Volviendo a los resultados de la investigación, éstos nos indican esencialmente que los gustos e intereses no se difunden de la manera que se espera. Pero en la medida que los datos apoyan esta hipótesis, no hay mucho que apoye los datos.
Otro problema es que al intentar “aplanar” una gran cantidad de datos y remover conexiones entre los nodos (las personas) que resulten confusas, se incurre en una de las “perversiones” de la investigación social; si además de eso consideramos que los investigadores trabajan con una cantidad limitada del total de posibles datos, se vuelve especialmente complicado obtener resultados concluyentes.
Surgen algunas preguntas a partir de la investigación, como por ejemplo: ¿quién de los involucrados en la investigación es un supernodo (una persona conectada con muchas otras, influyente, si se quiere)?, ¿qué pasa con otras redes sociales en Internet, como Twitter?, ¿cuál es el interés más común entre todos los observados?, ¿cuántos post, cambios de intereses o cuántos contactos tiene cada uno de los participantes en la investigación? Responder estas preguntas complejiza de forma extrema la investigación, además de hacer crecer de manera considerable la cantidad de datos que se deben analizar. En este caso, los investigadores han utilizado técnicas estadísticas avanzadas, pero lamentablemente los datos utilizados parecen no estar del todo completos.
Una conclusión a la que llegan los investigadores es algo que probablemente todos ya sabemos de manera intuitiva: uno tiende a relacionarse con personas con las que comparte gustos e intereses, pero las personas con las que nos relacionamos no tienen una influencia demasiado importante en nuestros gustos e intereses ya existentes. Esto ocurre en el “mundo real” de la misma forma que en las redes sociales de Internet.
A mi parecer, los gustos e intereses no se propagan a través de Facebook, por las razones que ya se han expresado. En Facebook, el centro de atención no se encuentra en la suma de las apreciaciones de gustos e intereses de diferentes personas ni de la influencia de un contacto sobre otro. Incluso si estos gustos e intereses se pudieran de alguna forma recolectar, categorizar y ponderar; no se podría garantizar un resultado satisfactorio, ya que para cada persona, la “experiencia social” es distinta y los gustos e intereses varían a lo largo del tiempo.
Lo que si entregan como resultado concluyente en el estudio de Harvard es que las redes sociales en Internet representan por ahora interacciones sociales “débiles”. Descubrir un nuevo género musical, un director de cine o recibir recomendaciones de libros son cosas que no ocurren tanto en las redes sociales de internet como les gustaría pensar a los entusiastas o a los usuarios intensivos. Puede que esta situación esté cambiando, pero al parecer Facebook no está en un apuro para pasar a las interacciones sociales “serias”. Estas interacciones son las que uno tiene con amigos, conocidos, familiares y que efectivamente tienen efectos sobre nuestros gustos e intereses. Si bien estas interacciones siguen siendo las fundamentales, incluso para la generación actual, ¿por cuánto tiempo se mantendrá esta tendencia?
Concuerdo en gran parte con la crítica metodológica a la investigación. Tomar una red social en Internet como Facebook e intentar obtener datos que representen toda la “experiencia social” requiere un diseño mucho más riguroso, que evidencia realmente todas las posibles interacciones que se desarrollan de forma cotidiana. Pero además, lo necesario no es aplicar técnicas de análisis estadístico extremadamente sofisticadas, sino que simplificar el diseño, pero incorporando más elementos como los que ya he mencionado. Por ejemplo, para reportar resultados, es mucho más ilustrativo identificar aquellos temas que “influencian” o que modifican los gustos de los usuarios, que identificar el coeficiente de clustering de una red.
Sin embargo, un detalle que me parece que se les escapa a Techcrunch y que se relaciona con lo anterior es que académicamente lo que se conoce y lo que se investiga sobre redes sociales usualmente no se preocupa por las características particulares de la red a analizar; sino que por características generales del análisis de grafos. Siendo así, investigaciones como la citada y como esta y esta constituyen los primeros pasos para llegar a investigaciones que centren su atención en las redes en particular y no en cómo las personas actúan de manera general en redes.
Acerca de este posteo
Te encuentras leyendo “Investigación en redes sociales de Internet: un desafío metodológico pendiente,” un Post del blog de Knock Out, diseño y comunicación
- Escrito por:
- Valentín Vergara
- Publicado:
- 01.24.12 / 8pm
- Categoría:
- Community manager, marketing, Redes sociales, Sociedad, web 2.0
- Tags: facebook, Foursquare, gustos, I+D, Internet, investigación, metodología, tecnologia, Twitter, Youtube
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