Colo Colo: su crisis, la organización y las comunicaciones

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Colo Colo debe ser una de las marcas más importantes de Chile (Ver análisis de marcas de thelabyr). Hoy, crisis se suma a los sustantivos que le acompañan; y sus etiquetas principales son Barticciotto, Kalule, Jara, Riffo, Sanhueza, Hinchada, Técnico, etc. Lo interesante es la cantidad de dimensiones que esta noticia sostuvo desde el punto de vista de las comunicaciones. No es éste un post de deportes, sino un simple ejercicio para ver el asunto desde el prisma que nos interesa.

Hay que remontarse a la génesis de la historia y un inmediato antecedente en esta vorágine comunicacional. Una marca potentísima llamada Claudio Borghi (Etiquetas Bichi, Rabona, Talentoso, Rey Guachaca, Deslenguado, etc.) dejó el club para ser fiel a su filosofía corporativa de irreverencia, echando mano a la reputación alcanzada en su historia de éxitos como DT, que se suman al posicionamiento ya muy consolidado como buen jugador. Sus resultados eran todo lo que se podía pedir: el plantel ganaba, gustaba, goleaba, disputaba finales continentales, solía estar entre los mejores 10 clubes del mundo en el ranking del Instituto de Historia y Estadísticas de la FIFA (hasta 3°).

A su partida, encontrar un reemplazante no era fácil y la opción fue quien ya participaba del cuerpo técnico, otro importante, pero no tanto, Fernando Astengo. Su marca era menos potente y no logró sacarse el atributo de Interino. El prejuicio actuó a pesar de los buenos resultados. Simplemente no convenció y se fue teniendo al equipo en la primera posición del fútbol nacional (otros dicen que la situación fue similar a la que se vive hoy, pero la crisis no alcanzó notoriedad pública).

Así llegó Barticciotto. Una marca elevada al carácter de ídolo; lo que, al igual que en la acepción religiosa, le otorga un elevado respaldo de un stakeholder prioritario, la hinchada: un cuerpo difuso que tiene como atributo común la adhesión a un club de fútbol; y dentro de la hinchada, el beneplácito incondicional de la Garra Blanca, un subproducto que se circunscribe física y conceptualmente al tablón, pero que ostenta su cuota de legitimidad como actor relevante de la acción de la marca Colo Colo.

Con la imagen de un Barticciotto anotándole a Boca Juniors en la semifinal de la Copa Libertadores de 1991, o agachando la cabeza al anotarle un gol a Colo Colo jugando por Universidad Católica, el DT poseía un “colchoncito” más grande de lo habitual, podía demorarse más en encontrar la fórmula, podía probar más formaciones. Celebró un campeonato (Clausura 2008), pero no convencía… y a la hora de los “quiubos” el colchoncito salió y Barticciotto podía caer desde la Estraella de La Muerte, pero caería como quien se echa a dormir.

Toda esta vuelta es para llegar a la crisis organizacional de este último mes, crisis en la dimensión pública de la palabra, que parece haber detonado en una reprimenda de proporciones contra un par de jugadores que no llegaron a la pretemporada.

La Organización

El punto es que los subsistemas de esta organización se desenvolvieron más o menos así: “plantel” comenzó a hacer evidente la existencia de un “grupo indisciplinado”. En un incidente aparentemente aislado, el subsistema “Garra Blanca” separa a “Kalule” de su concepto de “Plantel”, por haber usado éste contra éstos el atributo “tontitos”, con el que ellos no se sentían identificados (el viejo dilema identidad/imagen). El “equipo” acrecentó en los medios la diferencia de dos subsistemas, “jugadores” por un lado, y “cuerpo técnico” por otro (cuando la situación es “normal” esas diferencias no se explicitan mucho en el discurso de los medios).

La crisis se declara en toda su profundidad cuando los sistemas abiertos “Cuerpo Técnico”, “jugadores” y el subsistema “jugadores indisciplinados” distancian la finalidad de su organización, pasando a llamarse éste último “jugadores cortados” (interpretación mediática que releva la acción del “Cuerpo técnico” sobre “Jugadores indisciplinados”, apareciendo éste como un sistema más afectado por el ingreso de energía del anterior.

El sistema “Dirigencia” sale al ruedo para poner paños fríos, es decir, usar persuasión para emplazar a las partes a reubicar sus acciones en la forma de sistema inicial, cosa poco probable, dado que las confianzas ya habían modificado las percepciones mutuas.

El sistema “jugadores” comparte influencias con “jugadores cortados”, sumando individuos a las dinámicas anormales en la estructura del sistema Colo Colo, confirmadas con la imagen de “jugadores cortados” más algunos componentes del sistema “jugadores” sentados en el pasto mientras el resto continúa el intercambio “entrenamiento”.

El componente “Barticciotto” decide que el sistema “Cuerpo Técnico” abandona la estructura de Colo Colo, disconforme con la deficiente disposición del sistema “Jugadores” para normalizar la relación.

El sistema “Garra Blanca” abre absolutamente sus límites a un sistema “jugadores traidores” (responsables de la salida de Barticciotto) orientando la disposición de sus energías a impedir que se sostenga la estructura de “jugadores” a su presencia contractual, condicionando la posibilidad de normalidad a la ausencia del sistema “jugadores traidores”.

El alza en las acciones

El día de la renuncia de Barticciotto, las acciones de Colo Colo en la Bolsa anotan una fuerte alza.

Los mercados evaluaron para cotizar los valores que la crisis parecía decantar con la salida del técnico, asumiendo que el escenario no puede ser peor.

En la confianza hacia estos certificados, se valoraron, a mi juicio, al menos 3 ámbitos: la baja probabilidad de que la situación llegase a un punto más crítico que el de esa jornada; la rápida circulación de nombres de importantes técnicos sudamericanos como opción a la banca alba; y la aparente “limpieza” del escenario para que Colo Colo comience a “rentabilizar” su buen momento en Copa Libertadores.

Y todo esto para qué

La situación es una muestra clara de cómo la sociedad se relaciona, intercambia energías e información; vive, al fin y al cabo.

Más allá de la naturalidad con que se desenvuelven ciertas acciones, usar las lógicas de causa-efecto para analizar la realidad ofrece una visión lineal bastante parcial. Por ello, sumar complejidad a la observación aporta profundidad, certeza y claridad en la toma de decisiones.

De esta forma rápidamente nos preguntamos qué es (en este caso) Colo Colo: sí para la hinchada no es un grupo de jugadores con camiseta blanca; sí para los jugadores no es su empleador; sí para los medios no es un equipo; tampoco es una camiseta, ni un logo, ni un cacique… o tal vez sea todo eso junto, un sistema con relaciones de sentido que sostiene toda una estructura de componentes que aportan y comparten energía.


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